Los incendios de Ávila, Madrid y Castellón siguen sin estar estabilizados, con miles de personas evacuadas
El incendio de Ávila, que se unió al de la sierra suroeste de Madrid el pasado sábado y se extendió a la provincia de Toledo, sigue sin estar estabilizado, aunque está controlado en algunas zonas. Las rachas de viento de hasta 30 km/h complicarán las labores de extinción este lunes, según la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112. El de Ávila es ya el mayor incendio de la historia reciente de España. Por su parte, el incendio declarado el sábado en La Vall d'Uixó (Castellón), que ha entrado en el parque natural de Sierra de Espadán, tampoco está estabilizado. En total, hay alrededor de 100.000 personas evacuadas o confinadas entre todos los frentes.
Medios aéreos intentan sofocar este viernes el incendio forestal activo entre las localidades abulenses de Burgohondo y Navaluenga. EFE / Raúl Sanchidrián.
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Víctor Resco de Dios
Profesor de Ingeniería forestal y Cambio global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio
¿Por qué está costando estabilizar, por un lado, el incendio de Madrid-Ávila, y, por otro, el de la La Vall d'Uixó?
"Hemos entrado en la era de los incendios que no se pueden apagar. Son incendios que queman con la intensidad de varias bombas atómicas y, por tanto, su extinción es muy compleja. Queman con tanta intensidad por toda la energía almacenada en los montes, en forma de biomasa, y por toda la energía desecante de la atmósfera, fruto de quemar combustibles fósiles de manera indiscriminada. A ello se le suma unas condiciones meteorológicas y topográficas adversas".
¿Tenemos que acostumbrarnos a este tipo de incendios, que exceden la capacidad de extinción?
"Creo que ahora mismo la pregunta es: ¿a cuántos muertos estamos de que se tomen medidas efectivas? La semana pasada, en declaraciones al SMC, comenté cómo estábamos a punto de empezar a sufrir megaincendios de 100.000 hectáreas y el complejo de incendios de Burgohondo ya va por las 70.000 hectáreas. Se trata del incendio más grande en la península ibérica. Cuando un paciente que sufre una infección va al médico principalmente tiene dos opciones: o seguir la pauta de medicación que le ha indicado el médico o no tratarse. Si no se medica, probablemente la infección le acabe matando. Nosotros ahora mismo somos ese paciente que no está tomando la medicación. No tenemos que acostumbrarnos a esta situación, ya que con la prevención y otras medidas podemos doblegar a los incendios".
¿Qué se puede hacer cuando exceden la capacidad de extinción?
"Si el incendio está fuera de capacidad de extinción, se pueden atacar las partes que están dentro de capacidad, como los flancos o la cola. Según las circunstancias, la única opción es evacuar la zona, incluso para los bomberos, pues corren grave peligro".
¿Estamos preparados para enfrentarnos a ellos?
"Podemos mejorar en el establecimiento de una cultura de riesgo y mejorar en la inteligencia de la extinción, esto es, en la capacidad de análisis y en incorporar analistas de incendios en la cadena de mando, y a especialistas en planificación y logística. Algunas comunidades de España ya lo han hecho, pero no todas. Pero todo esto será en vano si no gestionamos el combustible. Nadie está preparado a enfrentarse con incendios que tienen la potencia de 23 bombas atómicas, que es la energía de este complejo de incendios".
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Jesús Santiago Notario del Pino
Profesor Titular del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna
¿Por qué está costando estabilizar, por un lado, el incendio de Madrid-Ávila, y, por otro, el de la La Vall d'Uixó?
"Cuando un incendio es tan difícil de controlar, la causa más frecuente suele ser la conjunción de los siguientes factores: (i) alta carga de combustible vegetal; (ii) condiciones meteorológicas muy desfavorables (alta temperatura, baja humedad relativa, vientos fuertes y secos); (iii) relieve abrupto y/o accidentado, a lo que habría que sumar (iv) viviendas, poblaciones o urbanizaciones (es decir, interfaz urbano-forestal), que suelen ser objetivo prioritario en las tareas de evacuación y extinción, lo que obliga a distraer una cantidad variable de recursos, aunque sea temporalmente".
¿Tenemos que acostumbrarnos a este tipo de incendios, que exceden la capacidad de extinción?
"Si no se trata el asunto de la carga de combustible, creo que vamos a tener que acostumbrarnos a ello. Como suelen repetir muchos especialistas e ingenieros de montes: lo que no gestionemos nosotros, lo gestionará el fuego. El problema es que la masa de combustible ha crecido mucho a lo largo de las últimas décadas, como consecuencia, sobre todo, del abandono del medio rural y algo así no se arregla fácilmente a corto plazo; no creo que existan soluciones milagrosas (como tampoco económicas) para un problema de esta magnitud".
¿Qué se puede hacer cuando exceden la capacidad de extinción?
"Eliminar combustible allí donde sea factible hacerlo de manera que, cuando llegue el frente de llama, no tenga mucho que quemar y disminuya la intensidad del fuego, lo que haría posible enfrentarse a él. Sobre el papel parece sencillo, pero en la práctica puede ser tremendamente complicado por la elevada velocidad de propagación del fuego (que supera las líneas de defensa, a veces, con mucha facilidad), así como la generación de focos secundarios debido a la emisión de rescoldos incandescentes (pavesas) que se propagan por el aire, pueden superar dichas líneas y poner en peligro al personal de extinción".
¿Estamos preparados para enfrentarnos a ellos?
"Desde la distancia, tengo la impresión de que no estamos preparados del todo. De hecho, basta mirar a nuestro entorno geográfico más cercano (Portugal, Francia, Italia, Grecia) para darse cuenta de que es un problema de ámbito supranacional".
Conflictos de interés: "Declaro bajo mi exclusiva responsabilidad que mi cargo y datos profesionales son los que figuran en este mensaje, que no tengo conflicto alguno de interés en este asunto y que no he recurrido a herramientas de inteligencia artificial para responder a estas preguntas. Mis respuestas se basan única y exclusivamente en mi criterio, derivado de mi experiencia profesional".
Cristina Santín Nuño - incendios lunes 27 julio
Cristina Santín Nuño
Científica titular del CSIC y jefa del Departamento de Biodiversidad y Cambio Global del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (Universidad de Oviedo-CSIC)
¿Por qué está costando estabilizar, por un lado, el incendio de Madrid-Ávila y, por otro, el de la provincia de Castellón?
"Cuando se producen incendios tan extremos, por su magnitud, intensidad, peligrosidad y, además, por su simultaneidad, son, en gran medida, los propios incendios los que marcan la evolución. Por muchos medios de extinción que se movilicen, no siempre es posible atacarlos directamente ni apagarlos mientras se mantienen determinadas condiciones meteorológicas y de comportamiento del fuego. Es importante que la sociedad comprenda que los recursos de extinción tienen límites. En estas situaciones, los equipos intentan contener el incendio en las zonas donde es posible, orientar su evolución, aprovechar las oportunidades que ofrecen el terreno o los cambios meteorológicos y, ante todo, proteger a la población".
¿Tenemos que acostumbrarnos a este tipo de incendios que exceden la capacidad de extinción?
"Por desgracia, tenemos que asumir que estos episodios pueden ser cada vez más frecuentes y peligrosos, como ya estamos observando en los últimos años. Podemos y debemos actuar sobre la prevención para reducir la probabilidad de que se produzcan grandes incendios y limitar su gravedad, pero no podremos evitarlos todos. El clima actual y la configuración de muchos de nuestros paisajes favorecen la aparición de incendios extremos. Tenemos que trabajar de forma conjunta para moderar esa peligrosidad, pero transformar el territorio y minimizar el efecto de cambio climático son procesos largos y complicados. Mientras tanto, debemos estar preparados para responder cuando estos incendios se produzcan".
¿Qué se puede hacer cuando exceden la capacidad de extinción?
"Cuando un incendio excede la capacidad de extinción, la prioridad absoluta debe ser la seguridad de la población y de los propios equipos de emergencia. En esos momentos, el objetivo no siempre puede ser apagar inmediatamente todo el frente, sino proteger los núcleos habitados, organizar evacuaciones o confinamientos, reducir la exposición al humo y aprovechar cualquier oportunidad segura para contener el avance del fuego. En este episodio, alrededor de 100.000 personas han tenido que ser evacuadas o confinadas. Aunque ya se ha producido una víctima mortal (en Manises), la magnitud de la emergencia muestra la importancia de que los sistemas de protección civil funcionen y de que la población siga las indicaciones oficiales".
¿Estamos preparados para enfrentarnos a ellos?
"Es muy difícil estar completamente preparados para emergencias de esta magnitud, pero existen ámbitos en los que se ha avanzado y muchos otros en los que todavía debemos mejorar. Es fundamental reforzar la prevención, la planificación territorial, la coordinación entre administraciones, los sistemas de alerta, la protección civil y la formación de la población. También debemos hablar de corresponsabilidad: las administraciones tienen una responsabilidad esencial, pero toda la sociedad debe conocer el riesgo, informarse, preparar medidas básicas de autoprotección y, sobre todo, seguir siempre las instrucciones de los servicios de emergencia".